HUMPREY BOGART

Sumaste en suerte a tu estomago y tu mente,
llevando cartas marcadas en la manga
y viste rodar después algunas cabezas,
y miraste al cielo en plena tormenta.

Entre todas las caras famosas,
entre viejas turistas del mundo,
quién le cuenta a tus viejas razones,
quién se atreve a pasar sin saludar.

No, no debiste volver,
saludando buenos días
y con la misma cara de ayer.

La historia que nos prometiste estaba
un tanto, que digo, bastante mojada.
Cuando ya se estaba muriendo
hubiera querido quedarse para rescatarla.